lunes, 30 de agosto de 2010


Ahi estaba yo, preguntandome, ¿para que sirvo?
Si, soy una vela, soy luz en momentos oscuros, y puedo salvar a quienes no saben ver sin los ojos. En menos de un segundo puedo correr las sombras de habitaciones enteras, pero...
¿ de qué me sirvo a mi misma ?
Estoy consumiendome, sin apuro, pero me derrito sin entender por qué. mi cuerpo cae como lagrimas que queman, hasta quedar frias, avisando mi futuro. Mientras pienso, ¿cómo podría una vela, hacer algo por si misma, si es la misma llama que la mantiene viva, quien va acabando con su vida?
Hay momentos en que...
me siento caminando sobre una tabla, al costado de un barco, en la que arrojan personas al mar.
Paso a paso, estoy cada vez más cerca de caer, y aunque al otro lado no hay nadie apuntandome con una espada para que avance, una especie de fuerza mueve mis pies, como en un trance, cada vez más...y más cerca del borde. Caer ya parece inminente.
Doy vuelta la cabeza, y el camino de vuelta se ve tan facil. Yo puedo caminar hacia el otro lado! Yo voy a caminar de vuelta! Yo no voy a caer! y cuando giro otra vez la cabeza me doy cuenta que mis pies han seguido avanzando por si mismos, y estoy parado al borde de la tabla, sintiendo el vertigo de no saber como caminar en una dirección distinta.